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Predicción de temblores
por Carlos I. Huerta López, Ph.D.
Por el potencial destructivo que tienen los sismos ó temblores se tiene
el deseo de poder predecir cuando un sismo de magnitud, lo suficientemente grande
como para causar pérdidas de vidas humanas y/o estrágos económicos,
va a ocurrir. Desafortunadamente no tenemos todavía la capacidad de predecir
estos eventos aun teniendo conocimientos profundos en el comportamiento de
ciertas áreas.
Para remarcar lo impreciso de esta ciencia muchos estudiosos del fenómeno
se refieren a los casos de Haicheng and Tangshan, China. Durante el invierno
de 1975, algunos científicos observaron cambios en la elevación
del terreno y de los niveles del agua cerca de la ciudad de Haicheng. Las personas
comentaban que los animales se comportaban extraño. Se sintieron pequeños
temblores, conocidos como movimientos premonitorios y se ordenó una
evacuación inmediata. En febrero 4, pocos días después de
la evacuación, un temblor de magnitud 7.3 se sintió, matando a
2,041 personas y lastimando a 27,538 más. Las autoridades chinas estimaron
que alrededor de 150,000 personas pudieron haber perdido la vida si no se hubiera
evacuado la ciudad a tiempo.
El 28 de julio de 1976 se sintió otro sismo de
magnitud 7.6 que afectó a la ciudad de Tangshan, China, matando a aproximadamente
250,000 personas. No se tuvo ninguno de los avisos que se tuvieron año
y medio antes.
Actualmente existen mejores herramientas y nuevas tecnologías que se han
desarrollado que pudieran ayudar a esta ciencia, pero estamos muy lejos de decir
que alguna es definitivamente utilizable con certeza de que nos va a dar un resultado
si no exacto sí favorable.
En el mundo entero se tienen cerca de 18 sismos de magnitud 7.0 ó mayor cada año. La mayoría de los
sismos de magnitud “grande” ocurren a lo largo de las márgenes del océano Pacífico.
Esto es porque el oceáno Atlántico está creciendo unos cuantos centímetros
cada año y el océano Pacífico está disminuyendo conforme
el suelo oceánico está subduciendo debajo de los continentes. Así,
geológicamente hablando, tener sismicidad a lo largo del Pacífico
es normal y en un momento dado esperada.
La extensa zona de fallas que rodean al océano Pacífico tienen
características geológicas
únicas además de estar divididas en pequeños segmentos los
cuales tienen
movimientos individuales. La magnitud de un sismo así como el momento
en el cual va a suceder
dependen de muchos factores; del tamaño de la falla, la dureza de la roca,
la cantidad de
energía acumulada y hasta en un momento dado la actividad del hombre cerca
de ellas ( minería,
inyección/extracción de agua en ciertas zonas, pruebas nucleares,
etc…). A lo más que
se ha podido llegar es a “esperar” movimiento de ciertas zonas de falla porque
se tiene un claro patron
espacial y porque estas zonas se han estudiado contínuamente. Está técnica
puede ser
utilizada para las fallas bién conocidas porque se han estudiado por largos
periodos de tiempo,
como un ejemplo tenemos el caso de la falla de San Andrés. A lo largo
de esta falla el segmento que se considera con mayor riesgo a que tenga una
ruptura es el que se encuentra cerca de Parkfield, CA.
En dicha área, a principios del siglo XX se tuvo una serie de sismos(
con magnitud de alrededor de 6.0) a intervalos de tiempo que se pudieran catalogar
como regulares. Asumiendo ciertos mecanismos de falla y la
razón de energía acumulada el Departamento de Estudios Geológicos
de Estados Unidos(USGS)
hizo una predicción mas precisa con respecto a esta zona – se va a tener
un sismo de magnitud 6.0 entre 1988 y 1992-. Aunque no se tuvo este temblor,
aún se espera que se tenga un sismo de esta magnitud
en el área de Parkfield, CA. Grabando este sismo con la densa red de instrumentos
que ya se tiene va a
ayudar a los científicos a entender mejor el mecanísmo del evento
en esa zona en particular.
Sin embargo son tantos los factores que deciden si
una falla va a romper que los sismos bién pueden ser impredecibles en el sentido
práctico.
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